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Vegano
Vegano
El pisto de calabacín en marmita de cristal es la prueba de que la cocina más honesta nace del respeto al producto. Aquí no hay disfraces ni artificios: solo verduras bien escogidas, cuchillo afilado y tiempo. En mimarmita.net lo cocinamos como se ha hecho siempre en las casas de campo, dejando que el calabacín, el tomate y el pimiento se fundan lentamente hasta crear un plato ligero, sabroso y profundamente mediterráneo.
El pisto nace en las cocinas donde la huerta marcaba el menú del día. Cada familia tenía su versión, pero todas compartían una norma sagrada: verduras de temporada y fuego lento. El calabacín, incorporado con el paso del tiempo, aporta suavidad y jugosidad, equilibrando el carácter del tomate y el dulzor de la cebolla. Nosotros respetamos esa tradición, llevándola a la marmita sin perder ni una pizca de su esencia.
Textura melosa y natural , sin triturar ni espesar artificialmente.
Verduras reconocibles , cortadas en tamaño justo para que se noten.
Sabor limpio y equilibrado , donde cada ingrediente mantiene su identidad.
Versatilidad absoluta : como plato principal, guarnición o base para otros platos.
Bajo en calorías y rico en fibra , ideal para una alimentación equilibrada.
Fuente natural de antioxidantes , gracias al tomate y al aceite de oliva virgen extra.
Ligero pero saciante , perfecto para comidas y cenas.
Apto para dietas vegetarianas , sin aditivos ni ingredientes ocultos.
Calabacín fresco
Tomate maduro
Cebolla
Pimiento
Ajo
Aceite de oliva virgen extra
Sal ajustada al final de la cocción
Nada más. Porque no hace falta más.
Como todos nuestros platos:
Utilizamos marmitas de cristal con cierre hermético , seguras y sostenibles.
Aplicamos esterilización en autoclave a 121 °C , garantizando seguridad alimentaria sin conservantes.
Conservamos color, textura y sabor , como recién hecho en casa.
El resultado: abrir el tarro y oler a cocina de verano.
Calienta el pisto a fuego suave y remuévelo con cuchara de madera , sin prisas. Sírvelo solo, con un huevo a baja temperatura, o como acompañamiento de carne o pescado. Y si sobra —que raro es—, al día siguiente está todavía mejor.
El pisto de calabacín en marmita de cristal es la prueba de que la cocina más honesta nace del respeto al producto. Aquí no hay disfraces ni artificios: solo verduras bien escogidas, cuchillo afilado y tiempo. En mimarmita.net lo cocinamos como se ha hecho siempre en las casas de campo, dejando que el calabacín, el tomate y el pimiento se fundan lentamente hasta crear un plato ligero, sabroso y profundamente mediterráneo.
El pisto nace en las cocinas donde la huerta marcaba el menú del día. Cada familia tenía su versión, pero todas compartían una norma sagrada: verduras de temporada y fuego lento. El calabacín, incorporado con el paso del tiempo, aporta suavidad y jugosidad, equilibrando el carácter del tomate y el dulzor de la cebolla. Nosotros respetamos esa tradición, llevándola a la marmita sin perder ni una pizca de su esencia.
Textura melosa y natural , sin triturar ni espesar artificialmente.
Verduras reconocibles , cortadas en tamaño justo para que se noten.
Sabor limpio y equilibrado , donde cada ingrediente mantiene su identidad.
Versatilidad absoluta : como plato principal, guarnición o base para otros platos.
Bajo en calorías y rico en fibra , ideal para una alimentación equilibrada.
Fuente natural de antioxidantes , gracias al tomate y al aceite de oliva virgen extra.
Ligero pero saciante , perfecto para comidas y cenas.
Apto para dietas vegetarianas , sin aditivos ni ingredientes ocultos.
Calabacín fresco
Tomate maduro
Cebolla
Pimiento
Ajo
Aceite de oliva virgen extra
Sal ajustada al final de la cocción
Nada más. Porque no hace falta más.
Como todos nuestros platos:
Utilizamos marmitas de cristal con cierre hermético , seguras y sostenibles.
Aplicamos esterilización en autoclave a 121 °C , garantizando seguridad alimentaria sin conservantes.
Conservamos color, textura y sabor , como recién hecho en casa.
El resultado: abrir el tarro y oler a cocina de verano.
Calienta el pisto a fuego suave y remuévelo con cuchara de madera , sin prisas. Sírvelo solo, con un huevo a baja temperatura, o como acompañamiento de carne o pescado. Y si sobra —que raro es—, al día siguiente está todavía mejor.