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Peso neto:
Ardbeg Traigh Bhan es un whisky escocés de malta procedente de la isla de Islay que destaca por su carácter ahumado, su complejidad aromática y su elaboración tradicional en una de las destilerías más emblemáticas del mundo del whisky.
Inspirado en las playas de arena blanca y rocas oscuras que rodean la destilería, este single malt combina la intensidad del turba de Islay con notas salinas, especiadas y minerales que reflejan su origen costero. Su equilibrio entre potencia, elegancia y profundidad lo convierte en una referencia imprescindible para amantes de los whiskies ahumados y expresiones premium con fuerte identidad.
A la vista presenta un color dorado brillante con matices ligeramente ambarinos.
En nariz se muestra intenso y complejo, con notas de turba profunda, humo salino, algas marinas, cítricos, hierbas frescas y un fondo especiado que recuerda a la pimienta blanca y la vainilla.
En boca es potente, envolvente y muy equilibrado, con sabores de humo de turba, roble tostado, frutas maduras, limón, sal marina y un toque mineral característico de Islay. Su final es largo, persistente y marcado por una combinación de ceniza suave, especias y un elegante recuerdo marino que refuerza su personalidad única.
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Ardbeg Traigh Bhan es un whisky escocés de malta procedente de la isla de Islay que destaca por su carácter ahumado, su complejidad aromática y su elaboración tradicional en una de las destilerías más emblemáticas del mundo del whisky.
Inspirado en las playas de arena blanca y rocas oscuras que rodean la destilería, este single malt combina la intensidad del turba de Islay con notas salinas, especiadas y minerales que reflejan su origen costero. Su equilibrio entre potencia, elegancia y profundidad lo convierte en una referencia imprescindible para amantes de los whiskies ahumados y expresiones premium con fuerte identidad.
A la vista presenta un color dorado brillante con matices ligeramente ambarinos.
En nariz se muestra intenso y complejo, con notas de turba profunda, humo salino, algas marinas, cítricos, hierbas frescas y un fondo especiado que recuerda a la pimienta blanca y la vainilla.
En boca es potente, envolvente y muy equilibrado, con sabores de humo de turba, roble tostado, frutas maduras, limón, sal marina y un toque mineral característico de Islay. Su final es largo, persistente y marcado por una combinación de ceniza suave, especias y un elegante recuerdo marino que refuerza su personalidad única.