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Peso neto:
Vino blanco de culto elaborado por Martí Fabra , una de las bodegas con más solera de la D.O. Empordà. Este vino es un fiel reflejo de las viñas viejas (de más de 50 años) situadas en Sant Climent Sescebes, sobre suelos de pizarra que aportan una mineralidad excepcional. Se trata de un ensamblaje complejo donde predomina la Garnacha Blanca junto a la Garnacha Gris , la Cariñena Blanca , el Xarel·lo y la Picapoll.
Su elaboración es meticulosa: tras una selección manual, el vino realiza una fermentación y posterior crianza de unos 12 meses en barricas de roble francés sobre sus lías. Este proceso le otorga una estructura y untuosidad imponentes, sin perder la frescura que aporta el viento de Tramuntana de la zona.
De color dorado brillante y denso. En nariz es profundo y evolutivo, con notas de fruta blanca madura, membrillo, frutos secos tostados, especias dulces y un marcado fondo mineral de piedra húmeda. En boca es amplio, graso y estructurado, con una acidez vibrante y un final salino muy persistente. Un blanco "de guarda" con alma de tinto, ideal para acompañar pescados al horno, suquets, carnes blancas, foie y quesos curados.
Peso neto:
Vino blanco de culto elaborado por Martí Fabra , una de las bodegas con más solera de la D.O. Empordà. Este vino es un fiel reflejo de las viñas viejas (de más de 50 años) situadas en Sant Climent Sescebes, sobre suelos de pizarra que aportan una mineralidad excepcional. Se trata de un ensamblaje complejo donde predomina la Garnacha Blanca junto a la Garnacha Gris , la Cariñena Blanca , el Xarel·lo y la Picapoll.
Su elaboración es meticulosa: tras una selección manual, el vino realiza una fermentación y posterior crianza de unos 12 meses en barricas de roble francés sobre sus lías. Este proceso le otorga una estructura y untuosidad imponentes, sin perder la frescura que aporta el viento de Tramuntana de la zona.
De color dorado brillante y denso. En nariz es profundo y evolutivo, con notas de fruta blanca madura, membrillo, frutos secos tostados, especias dulces y un marcado fondo mineral de piedra húmeda. En boca es amplio, graso y estructurado, con una acidez vibrante y un final salino muy persistente. Un blanco "de guarda" con alma de tinto, ideal para acompañar pescados al horno, suquets, carnes blancas, foie y quesos curados.