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Dominio del Pidio sabe a historia bien entendida, a tierra trabajada con calma y a vino hecho como antes, cuando el tiempo no era un problema.
Nace en Quintana del Pidio , en pleno corazón de la Ribera del Duero, donde antiguas bodegas y lagares subterráneos del siglo XVI vuelven a cobrar vida para dar lugar a vinos con profundidad y carácter.
Aquí no hay prisas ni artificios. El viñedo viejo manda, el trabajo es respetuoso y cada decisión está pensada para que el vino hable por sí solo.
Fruta bien definida, estructura elegante y ese equilibrio que hace que cada copa apetezca más que la anterior.
Elaborado en una bodega histórica rehabilitada, con procesos que respetan la tradición y el entorno.
Los vinos fermentan en contenedores de cemento y se crían en barricas de roble francés colocadas a 18 m bajo tierra, donde la temperatura y humedad se mantienen estables.
Viñedos de hasta 100 años de antigüedad que le aportan profundidad y complejidad.
Nariz: Fruta madura (roja y negra), especias y toques minerales.
Boca: Equilibrado, estructurado, con taninos finos y un final elegante y persistente.
Ideal para acompañar:
Carnes rojas y asados
Embutidos y quesos curados
Platos de cuchara con carácter
Cocina donde el vino tenga que sostener el plato sin “peleas”. (Perfil clásico de Ribera del Duero)
Dominio del Pidio sabe a historia bien entendida, a tierra trabajada con calma y a vino hecho como antes, cuando el tiempo no era un problema.
Nace en Quintana del Pidio , en pleno corazón de la Ribera del Duero, donde antiguas bodegas y lagares subterráneos del siglo XVI vuelven a cobrar vida para dar lugar a vinos con profundidad y carácter.
Aquí no hay prisas ni artificios. El viñedo viejo manda, el trabajo es respetuoso y cada decisión está pensada para que el vino hable por sí solo.
Fruta bien definida, estructura elegante y ese equilibrio que hace que cada copa apetezca más que la anterior.
Elaborado en una bodega histórica rehabilitada, con procesos que respetan la tradición y el entorno.
Los vinos fermentan en contenedores de cemento y se crían en barricas de roble francés colocadas a 18 m bajo tierra, donde la temperatura y humedad se mantienen estables.
Viñedos de hasta 100 años de antigüedad que le aportan profundidad y complejidad.
Nariz: Fruta madura (roja y negra), especias y toques minerales.
Boca: Equilibrado, estructurado, con taninos finos y un final elegante y persistente.
Ideal para acompañar:
Carnes rojas y asados
Embutidos y quesos curados
Platos de cuchara con carácter
Cocina donde el vino tenga que sostener el plato sin “peleas”. (Perfil clásico de Ribera del Duero)