Modo de conservación: Conservar separado de las frutas para evitar el sabor amargo. Puede congelarse.
El calabacín es una planta rastrera de grandes frutos alargados, con un sabor ligeramente amargo y un toque dulce al final. Destaca por su alto contenido en agua y bajas grasas y proteínas, lo que lo convierte en ideal para dietas de control de peso. Es rico en vitaminas C, B y A, y minerales como magnesio, sodio, yodo, hierro, calcio y potasio.
El calabacín es un alimento que se destaca por su alto contenido de agua, lo que lo hace refrescante y ligero. Su composición nutricional incluye principalmente hidratos de carbono, con niveles muy bajos de grasas y proteínas. Esto, junto con su aporte de fibra, lo convierte en una excelente opción para quienes buscan controlar el peso. Además, el calabacín aporta vitaminas C, B y A, esenciales para el organismo, y minerales como el magnesio, sodio, yodo, hierro, calcio y potasio, que ayudan a mejorar el funcionamiento intestinal y digestivo. Para conservar su frescura, es recomendable mantener el calabacín separado de las frutas, las cuales pueden liberar gases que afectan su sabor. También es posible congelarlo para prolongar su duración. Se puede conservar hasta dos semanas en condiciones adecuadas.
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