Modo de conservación: Conservar a temperatura ambiente en lugar seco, fresco y alejado de fuentes de calor. Evitar el contacto directo con la luz solar.
El polen de abeja es un nutritivo complemento que aporta enzimas, vitaminas y minerales esenciales. Su origen varía y puede presentar tonalidades amarillas y anaranjadas, proveniendo de flores silvestres en zonas como Montes de Toledo. Ideal para incorporar en recetas.
El polen de abeja se ha consolidado como un pequeño tesoro alimenticio, siendo cada vez más apreciado gracias a su rica composición nutricional. Este producto es fuente de valiosas enzimas, vitaminas y minerales, lo que lo convierte en un complemento ideal para una dieta balanceada. Su color puede variar según la fuente botánica, predominando generalmente los tonos amarillos y anaranjados. Este polen proviene de plantas como la jara pringosa, diente de león y diversas flores silvestres de la región de los Montes de Toledo. Su aroma, floral intenso y terroso, lo hace único y excelente para la elaboración de platos saludables tanto para personas como para animales. Para disfrutar de sus beneficios, se recomienda consumirlo directamente o disolverlo en líquidos tibios o fríos, dejando reposar alrededor de 20 segundos para que se disuelva adecuadamente. Además, es fundamental almacenarlo en un lugar seco y fresco, alejado de fuentes de calor y luz directa. Su época de producción se extiende durante la primavera y el verano, asegurando así su frescura y calidad.
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