{{getOldPrice()}}{{getPrice()}}
¡ Comprando este producto consigues {{calculatedProductMenttos()}} menttos !
Peso neto:
III Lustros es un referente histórico de los espumosos de calidad. Elaborado con Xarel·lo (70%) y Macabeo (30%) de la emblemática fincaFont de Jui, este Corpinnat debe su nombre a los "tres lustros" (15 años) que Gramona consideraba tradicionalmente como el horizonte de su excelencia, aunque su crianza actual se sitúa en torno a los 80 meses (casi 7 años). Se cría bajo tapón de corcho natural , lo que permite una microoxigenación que enriquece el vino. Al ser Brut Nature , no tiene azúcares añadidos, mostrando la estructura y el carácter calizo del suelo con total honestidad.
En formato Magnum, su burbuja es increíblemente fina y fundente. En nariz presenta una complejidad madura: notas de bollería recién horneada, crema pastelera, toques de frutos secos (avellana), higos secos y un final mineral que recuerda a la tiza. En boca es potente, con una entrada estructurada y una cremosidad envolvente. La frescura cítrica del Xarel·lo se mantiene viva, equilibrando perfectamente las notas de crianza. Es el vino definitivo para una comida de principio a fin: desde arroces potentes hasta carnes blancas o pescados al horno.
Peso neto:
III Lustros es un referente histórico de los espumosos de calidad. Elaborado con Xarel·lo (70%) y Macabeo (30%) de la emblemática fincaFont de Jui, este Corpinnat debe su nombre a los "tres lustros" (15 años) que Gramona consideraba tradicionalmente como el horizonte de su excelencia, aunque su crianza actual se sitúa en torno a los 80 meses (casi 7 años). Se cría bajo tapón de corcho natural , lo que permite una microoxigenación que enriquece el vino. Al ser Brut Nature , no tiene azúcares añadidos, mostrando la estructura y el carácter calizo del suelo con total honestidad.
En formato Magnum, su burbuja es increíblemente fina y fundente. En nariz presenta una complejidad madura: notas de bollería recién horneada, crema pastelera, toques de frutos secos (avellana), higos secos y un final mineral que recuerda a la tiza. En boca es potente, con una entrada estructurada y una cremosidad envolvente. La frescura cítrica del Xarel·lo se mantiene viva, equilibrando perfectamente las notas de crianza. Es el vino definitivo para una comida de principio a fin: desde arroces potentes hasta carnes blancas o pescados al horno.