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La Garnacha Salvaje del Moncayo es un vino que sorprende por su frescura y su carácter indómito. Fruto de viñedos de montaña situados en las laderas del Moncayo. A diferencia de otras garnachas más cálidas, esta destaca por una acidez vibrante y una mineralidad muy marcada debido a los suelos pedregosos donde nace. Con una crianza corta de 5 meses en barrica, el vino mantiene todo el protagonismo de la fruta roja crujiente, la fresa ácida y los toques de monte bajo. En boca es ligero, fluido y muy elegante, convirtiéndose en el ejemplo perfecto de cómo una garnacha puede ser a la vez intensa y refrescante. Es un tinto seductor, fácil de disfrutar y que refleja fielmente la dureza y belleza de su paisaje.
La Garnacha Salvaje del Moncayo es un vino que sorprende por su frescura y su carácter indómito. Fruto de viñedos de montaña situados en las laderas del Moncayo. A diferencia de otras garnachas más cálidas, esta destaca por una acidez vibrante y una mineralidad muy marcada debido a los suelos pedregosos donde nace. Con una crianza corta de 5 meses en barrica, el vino mantiene todo el protagonismo de la fruta roja crujiente, la fresa ácida y los toques de monte bajo. En boca es ligero, fluido y muy elegante, convirtiéndose en el ejemplo perfecto de cómo una garnacha puede ser a la vez intensa y refrescante. Es un tinto seductor, fácil de disfrutar y que refleja fielmente la dureza y belleza de su paisaje.