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En 1860 nace La Flor de Castilla en Ávila, dedicada a la elaboración de las Yemas de Santa Teresa.
En los años ochenta, Julián Gil Navarro se une a la empresa, expandiendo la oferta con el Membrillo Santa Teresa.
Actualmente, la compañía ofrece una variedad de productos naturales, destacando por su calidad y tradición.
Desde 2012, exportan a más de 20 países y en 2018 inauguraron nuevas instalaciones en Ávila.
Peso: Es un pack de productos
Un clásico que no falla: tres mermeladas que resumen sabores de siempre con textura suave y fácil de untar. El tarro de albaricoque aporta notas de hueso y un color anaranjado luminoso; el de ciruela ofrece matices más profundos y un punto aromático; el de fresa, perfil rojo y frutal que gusta a todos. Juntas permiten variar cada mañana sin complicaciones y tener siempre un recurso dulce para postres sencillos.
En boca, las tres referencias muestran equilibrio de dulzor y fruta, con densidad media que se extiende bien sobre pan, bizcochos o crêpes. La selección es útil para familias o para quien disfruta alternando sabores en desayunos y meriendas. Estas mermeladas se elaboran sin conservantes añadidos ni aditivos añadidos y son sin gluten, para que el protagonista sea la fruta.
Más allá del desayuno, tienen muchas salidas en cocina. La mermelada de albaricoque funciona como brillo para tartas y hojaldres; la de ciruela acompaña quesos frescos o requesón; la de fresa es ideal como relleno rápido de tartaletas o topping para yogur. También puedes combinarlas entre sí para crear capas de color y contraste en postres caseros.
Unta en tostadas o rellena crêpes; caliéntalas ligeramente para pincelar hojaldres o frutas al horno. Prueba albaricoque con queso fresco, ciruela con yogur y fresa con bizcocho casero. Conserva los tarros cerrados en lugar fresco y seco; una vez abiertos, refrigera y cierra bien para mantener su mejor textura.
Tip de chef: mezcla mermelada de albaricoque con un poco de agua caliente para hacer un glaseado rápido de alitas al horno; aporta brillo y un punto afrutado suave.
Peso: Es un pack de productos
Un clásico que no falla: tres mermeladas que resumen sabores de siempre con textura suave y fácil de untar. El tarro de albaricoque aporta notas de hueso y un color anaranjado luminoso; el de ciruela ofrece matices más profundos y un punto aromático; el de fresa, perfil rojo y frutal que gusta a todos. Juntas permiten variar cada mañana sin complicaciones y tener siempre un recurso dulce para postres sencillos.
En boca, las tres referencias muestran equilibrio de dulzor y fruta, con densidad media que se extiende bien sobre pan, bizcochos o crêpes. La selección es útil para familias o para quien disfruta alternando sabores en desayunos y meriendas. Estas mermeladas se elaboran sin conservantes añadidos ni aditivos añadidos y son sin gluten, para que el protagonista sea la fruta.
Más allá del desayuno, tienen muchas salidas en cocina. La mermelada de albaricoque funciona como brillo para tartas y hojaldres; la de ciruela acompaña quesos frescos o requesón; la de fresa es ideal como relleno rápido de tartaletas o topping para yogur. También puedes combinarlas entre sí para crear capas de color y contraste en postres caseros.
Unta en tostadas o rellena crêpes; caliéntalas ligeramente para pincelar hojaldres o frutas al horno. Prueba albaricoque con queso fresco, ciruela con yogur y fresa con bizcocho casero. Conserva los tarros cerrados en lugar fresco y seco; una vez abiertos, refrigera y cierra bien para mantener su mejor textura.
Tip de chef: mezcla mermelada de albaricoque con un poco de agua caliente para hacer un glaseado rápido de alitas al horno; aporta brillo y un punto afrutado suave.