Modo de conservación: Cortar el tallo en sentido longitudinal y lavar con agua. Conservar en el frigorífico hasta dos semanas. Consumir en un periodo máximo de dos días una vez cocinados.
Descubre la versatilidad de los puerros, una hortaliza rica en vitaminas y minerales. Frescos y perfectos para diversas preparaciones, desde ensaladas hasta guisos. Conoce más sobre sus beneficios y formas de conservación en nuestra información.
Los puerros son una hortaliza de la familia de las liliáceas, conocida por su sabor suave y sus múltiples propiedades nutricionales. Frescos y nutritivos, estos vegetales son una fuente rica en vitaminas, minerales y aceites esenciales. Originarios de Mesopotamia, ya eran consumidos en el 4000 a.C., y su cultivo se ha extendido por toda Europa desde la Edad Media. En España, se cultivan principalmente en el norte, especialmente en Navarra, La Rioja y el País Vasco.
Los puerros están disponibles casi todo el año, siendo más abundantes en invierno, y su consumo puede incluir tanto la parte blanca como las hojas verdes, que se utilizan para dar sabor a caldos y guisos. Su alto contenido en agua y bajo en calorías, junto con su riqueza en fibra y vitaminas, especialmente la C, los convierte en un excelente complemento para una dieta equilibrada.
Conserva los puerros limpiándolos y guardándolos en el frigorífico, donde pueden durar hasta dos semanas. Existen diversas formas de prepararlos, ya sea crudos en ensaladas, hervidos, salteados o en purés. Además, son el ingrediente base de platos como la vichyssoise, que puede servirse fría o caliente. Así que, ¡añade puerros a tus recetas y disfruta de sus beneficios!
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