Modo de conservación: Mantener en lugar fresco y seco, alejado de fuertes olores y fuentes de contaminación.
La cola de caballo, por su composición rica en sílice y otros principios activos, es conocida por sus propiedades diuréticas, antihemorrágicas y cicatrizantes. Perfecta para afecciones renales y problemas dermatológicos. Mantener en lugar seco y fresco.
La cola de caballo (EQUISETUM sps L) es una planta conocida por sus versátiles propiedades medicinales. Su composición incluye saponósidos, taninos, flavonoides, alcaloides y sales minerales, destacando el sílice y el potasio, lo que le confiere una acción antihemorrágica, cicatrizante, antifúngica y diurética. Es especialmente eficaz en afecciones renales e inflamaciones de la vejiga urinaria y próstata, ayudando en la retención de líquidos y en la depuración sanguínea. También se ha utilizado tradicionalmente en forma de infusiones para aumentar la diuresis y como apoyo en el tratamiento del sobrepeso.
Entre sus usos, está indicada para el tratamiento de edemas postraumáticos y como ayuda en la cicatrización de heridas. Se recomienda preparar una infusión hirviendo la planta durante cinco minutos y dejándola reposar. Para tratar dolencias específicas, se aconseja la ingesta de tres vasos diarios durante un mes y medio. Es importante su conservación en un lugar fresco y seco, alejado de olores fuertes.
En cuanto a alérgenos, la cola de caballo no contiene gluten como ingrediente, aunque puede estar en contacto con trazas de otros alérgenos como apio y frutos secos debido a contaminación cruzada.
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