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De las más antiguas y con más producción deIslay, hacía unos whiskys muy turbados ya que sus hornos no tenían extractores de humo. Tuvo muchos problemas por subsistir por su excesivo ahumado que no gustaba al mercado. Reabierta a finales del siglo XX.
Color pajizopálidoennarizhojas de limaCuerpoligeroEnpaladarlas notasmarinasempiezana tomarprotagonismoFinalahumadoysecanteArdbeg 10 Años es una obra maestra del equilibrio entre la fuerza de la turba y la delicadeza fruta. Siendo un referente absoluto para los amantes de los whiskies ahumados. Visualmente es de un color oro pálido, preludio de una nariz intensa donde el humo de turba se entrelaza con notas de limón, lima y chocolate negro, bajo un fondo marino de algas y salitre. En boca, la experiencia es explosiva: una ráfaga de turba fresca y pimienta negra da paso a una dulzura inesperada de toffee y pera, creando un contraste fascinante. Su textura es rica y aceitosa, culminando en un final largo, ahumado y persistente con sutiles matices de café tostado y cereales. A diferencia de otros whiskies donde la turba es unidimensional, Ardbeg 10 ofrece una profundidad mineral y cítrica que lo hace único en su clase. Es, sin duda, un whisky con carácter indomable pero con una elegancia técnica que solo una destilería de culto puede lograr.
De las más antiguas y con más producción deIslay, hacía unos whiskys muy turbados ya que sus hornos no tenían extractores de humo. Tuvo muchos problemas por subsistir por su excesivo ahumado que no gustaba al mercado. Reabierta a finales del siglo XX.
Color pajizopálidoennarizhojas de limaCuerpoligeroEnpaladarlas notasmarinasempiezana tomarprotagonismoFinalahumadoysecanteArdbeg 10 Años es una obra maestra del equilibrio entre la fuerza de la turba y la delicadeza fruta. Siendo un referente absoluto para los amantes de los whiskies ahumados. Visualmente es de un color oro pálido, preludio de una nariz intensa donde el humo de turba se entrelaza con notas de limón, lima y chocolate negro, bajo un fondo marino de algas y salitre. En boca, la experiencia es explosiva: una ráfaga de turba fresca y pimienta negra da paso a una dulzura inesperada de toffee y pera, creando un contraste fascinante. Su textura es rica y aceitosa, culminando en un final largo, ahumado y persistente con sutiles matices de café tostado y cereales. A diferencia de otros whiskies donde la turba es unidimensional, Ardbeg 10 ofrece una profundidad mineral y cítrica que lo hace único en su clase. Es, sin duda, un whisky con carácter indomable pero con una elegancia técnica que solo una destilería de culto puede lograr.