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Peso neto:
Kripta es uno de los cavas más prestigiosos y reconocibles del mundo, no solo por su icónica botella en forma de ánfora, sino por su excepcional contenido. Se elabora con el ensamblaje tradicional de las mejores parcelas de viñas viejas (más de 60 años) de la zona del Penedès: Macabeo, Xarel·lo y Parellada. Es un Brut Nature puro, sin adición de azúcares, que realiza una crianza mínima en rima de 60 meses (5 años) con tapón de corcho natural, lo que le otorga una complejidad y una finura de burbuja extraordinarias.
En copa presenta un color amarillo pajizo con reflejos dorados y una burbuja extremadamente fina y persistente. En nariz es una lección de complejidad: aparecen notas de fruta blanca madura y cítricos confitados, que rápidamente dan paso a aromas terciarios de gran elegancia como tostados, brioche, frutos secos, vainilla y un sutil fondo mineral. En boca es amplio, estructurado y muy cremoso, con una integración del carbónico impecable y un final larguísimo que recuerda a la pastelería fina. Es un cava de meditación o para acompañar grandes platos: caviar, pescados potentes, carnes blancas trufadas o quesos de larga curación.
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Kripta es uno de los cavas más prestigiosos y reconocibles del mundo, no solo por su icónica botella en forma de ánfora, sino por su excepcional contenido. Se elabora con el ensamblaje tradicional de las mejores parcelas de viñas viejas (más de 60 años) de la zona del Penedès: Macabeo, Xarel·lo y Parellada. Es un Brut Nature puro, sin adición de azúcares, que realiza una crianza mínima en rima de 60 meses (5 años) con tapón de corcho natural, lo que le otorga una complejidad y una finura de burbuja extraordinarias.
En copa presenta un color amarillo pajizo con reflejos dorados y una burbuja extremadamente fina y persistente. En nariz es una lección de complejidad: aparecen notas de fruta blanca madura y cítricos confitados, que rápidamente dan paso a aromas terciarios de gran elegancia como tostados, brioche, frutos secos, vainilla y un sutil fondo mineral. En boca es amplio, estructurado y muy cremoso, con una integración del carbónico impecable y un final larguísimo que recuerda a la pastelería fina. Es un cava de meditación o para acompañar grandes platos: caviar, pescados potentes, carnes blancas trufadas o quesos de larga curación.