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En el siglo XVI, el palacio pertenecía a Mosén Lope de Eulate, que se titulaba señor de Arínzano y era consejero del rey Juan de Labrit. En el siglo XVIII, la propiedad había pasado a manos del Marqués de Zabalegui, que ordenó la construcción de la actual casona donde pudiera disfrutar de la belleza natural de la propiedad.
En el siglo XVI, el palacio pertenecía a Mosén Lope de Eulate, que se titulaba señor de Arínzano y era consejero del rey Juan de Labrit. En el siglo XVIII, la propiedad había pasado a manos del Marqués de Zabalegui, que ordenó la construcción de la actual casona donde pudiera disfrutar de la belleza natural de la propiedad.
En el siglo XVI, el palacio pertenecía a Mosén Lope de Eulate, que se titulaba señor de Arínzano y era consejero del rey Juan de Labrit. En el siglo XVIII, la propiedad había pasado a manos del Marqués de Zabalegui, que ordenó la construcción de la actual casona donde pudiera disfrutar de la belleza natural de la propiedad.
En el siglo XVI, el palacio pertenecía a Mosén Lope de Eulate, que se titulaba señor de Arínzano y era consejero del rey Juan de Labrit. En el siglo XVIII, la propiedad había pasado a manos del Marqués de Zabalegui, que ordenó la construcción de la actual casona donde pudiera disfrutar de la belleza natural de la propiedad.