Modo de conservación: Conservar en sitio fresco y seco, abrigado de la luz.
El clavo, obtenido de los capullos sin abrir de un árbol perenne, es una especia aromática versátil. Ideal para realzar el sabor de carnes, encurtidos, y en la repostería, su potente aroma debe ser utilizado con cuidado. Se conserva en un lugar fresco y seco, alejado de la luz.
El clavo (Eugenia caryophyllus o Syzygium aromaticum) es una especia que se forma a partir de los capullos sin abrir de las flores de un árbol de hoja perenne perteneciente a la familia del mirto. Esta especia se recolecta antes de que florezca y es conocida por su fuerte y distintivo aroma, lo que hace que su uso deba ser moderado y cuidadoso. En la cocina, el clavo se utiliza ampliamente en variedad de platillos, incluyendo carnes, encurtidos, ponches, pasteles y budines. Su color marrón oscuro y su aspecto de pequeños botones florales que parecen clavos lo hacen fácilmente identificable. En términos de apreciación sensorial, el olor del clavo es muy aromático, lo que potencia cualquier receta en la que se utilice. Además, el clavo aporta valores nutricionales interesantes, como energía de 274 kcal por cada 100 gramos, lo que lo convierte no solo en un condimento sabroso, sino también en un ingrediente con beneficios potenciales. Este producto no contiene gluten ni alérgenos, aunque puede estar en contacto con trazas de algunos alérgenos por contaminación cruzada. Recomendamos conservarlo en un lugar fresco y seco, protegido de la luz. Es un ingrediente esencial para muchas recetas que buscan realzar sus sabores y ofrecer experiencias culinarias únicas.
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