Modo de conservación: Para conservar las patatas violetas, lo mejor es guardarlas en la nevera, tapadas, evitando que les dé la luz.
La patata violeta, originaria de Salamanca, se destaca por su piel morada casi negra y su interior violeta. Su sabor es más suave que el de otras patatas, con una textura densa. Ideal para variadas recetas como purés, ensaladas o asadas con ajo y limón.
La patata violeta, también conocida como vitelotte, es un tubérculo excepcional originario de Salamanca. Con su distintiva piel morada que casi parece negra y un interior color violeta, esta variedad de patata no solo es visualmente atractiva, sino que también posee un sabor más suave y una textura más densa que las patatas comunes. Esta colorida patata es rica en antocianinas, compuestos vegetales que le dan su tonalidad característica.
En cuanto al valor nutricional, cada 100 gramos de patata violeta aporta 76 kcal de energía, 2 gramos de proteínas y 18 gramos de carbohidratos, junto con 2 gramos de fibra y pequeñas cantidades de calcio y hierro, lo que la convierte en un alimento que puede enriquecer cualquier dieta.
Para conservarlas adecuadamente, es recomendable guardarlas en la nevera y tapadas, evitando la luz directa, lo que permite que se mantengan frescas durante aproximadamente un mes. En la cocina, su versatilidad es notable: se pueden hervir, asar o freír. Además, al hacer puré, ofrecen un color llamativo que realzará cualquier plato. Puedes añadirlas a ensaladas, hacer chips vegetales o incorporarlas en guisos de pescado o marisco. Algunas formas recomendadas de cocinarlas incluyen asadas con ajo, limón y tomillo o en purés acompañadas de atún.
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