Modo de conservación: Conservar en la misma malla de adquisición, preferiblemente en nevera.
La almeja japónica gallega, originaria de Japón y cultivada en las Rías Gallegas, es ideal para diversas preparaciones culinarias. Capturada a mano, su frescura y calidad son inigualables. Se recomienda conservar en malla para prolongar su vida útil. Disponible en tamaños mediana, grande y extra, es una excelente opción en el mercado gracias a su precio atractivo.
La almeja japónica gallega, conocida científicamente como Ruditapes philippinarum, es un molusco que fue introducido en las aguas de las Rías Gallegas en los años 80. Aunque no es autóctona, su cultivo se ha extendido considerablemente en Galicia, convirtiéndola en parte integral de la marisquería gallega. Este tipo de almeja es versátil en la cocina, apta para diferentes preparaciones, desde las tradicionales fabes con almejas hasta arroces, fideos y platos a la marinera. Su calidad y frescura son garantizadas, lo que asegura una experiencia culinaria excepcional. Para preservar su calidad, es recomendable guardarlas en la malla original, ya que al estar juntas evitan abrirse y se conservan por más tiempo en la nevera. Su precio suele ser más asequible y regularmente estable que en otras variedades de almeja, por lo que es una excelente elección, especialmente durante la temporada de desove de otras especies. Además, es fácil de distinguir por su concha, que presenta líneas radiales y concéntricas más marcadas, con colores que varían entre gris y beige.
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