Desde 1954, Conde de Benalúa, cooperativa formada por casi 2.000 socios, combina tradición, innovación y sostenibilidad para producir AOVE de alta calidad. Su modelo integra tecnología 4.0, molturación en frío, trazabilidad y envases reciclables de vidrio y lata.
Además, impulsa la formación y las prácticas agrícolas responsables. Su apuesta por la mejora continua se completa con AMA La Cocina de Amarga y Pica, restaurante donde el AOVE es protagonista y se une la tradición mediterránea con la innovación gastronómica.
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Desde sus orígenes en 1954, Conde de Benalúa ha sido un referente en la producción de aceite de oliva virgen extra (AOVE) de alta calidad. Esta cooperativa, compuesta por casi 2.000 socios, ha crecido hasta convertirse en una pequeña multinacional con raíces en el campo, fiel a la libertad de sus socios y comprometida con la sostenibilidad y la innovación. Lo que comenzó como un esfuerzo conjunto de 24 agricultores para asegurar el futuro de sus tierras y sus familias se ha transformado en una entidad global que apuesta por la excelencia y por preservar el entorno natural. Con el tiempo, Conde de Benalúa ha adoptado un enfoque que conjuga tecnología avanzada, la sostenibilidad y el oleoturismo, y un compromiso firme con la dieta mediterránea, posicionándose como líder en el sector y embajadora del AOVE en el mundo.
Uno de los elementos diferenciadores de Conde de Benalúa es su uso de tecnología punta para optimizar cada etapa de la producción del AOVE. La cooperativa ha implementado un sistema de producción 4.0 en el que se realiza todo el proceso tradicional de molturación en frío de la forma más eficiente que asegura no solo la calidad del producto final, sino también una huella ambiental reducida. Este enfoque tecnológico permite mantener un alto control en cada fase del proceso, desde la recolección hasta el envasado, garantizando así la trazabilidad y la calidad de cada botella.
Recientemente, Conde de Benalúa ha dado un paso más hacia la sostenibilidad al optar por envases de lata y vidrio reciclable en lugar de plástico. Esta decisión es tanto una medida de conservación del AOVE como un compromiso con el medio ambiente, ya que estos materiales prolongan la frescura del aceite y reducen significativamente el impacto ambiental.
Además, Conde de Benalúa trabaja constantemente en la formación de sus socios y empleados en prácticas agrícolas sostenibles, fomentando una cultura de respeto por la biodiversidad y la economía circular. La cooperativa promueve prácticas de cultivo responsable que aseguran la salud del suelo y el bienestar de la flora y fauna autóctona. Estas acciones no solo refuerzan su compromiso con el medio ambiente, sino que también cumplen con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, mostrando así una clara vocación de responsabilidad social.
En el corazón de la almazara de Conde de Benalúa, el restaurante AMA La Cocina de Amarga y Pica es la última innovadora propuesta que se ha consolidado como un espacio gastronómico único, donde el aceite de oliva virgen extra (AOVE) no es solo un ingrediente, sino el verdadero protagonista de cada plato. Este innovador restaurante combina la tradición de la dieta mediterránea con propuestas culinarias innovadoras, siempre con el AOVE en el centro de su creación.
La mejora continua es un principio fundamental en Conde de Benalúa. La cooperativa ha sabido adaptarse a los cambios del mercado y a las demandas de los consumidores, sin perder de vista su compromiso con la calidad y la sostenibilidad. Cada año, Conde de Benalúa revisa sus procesos y busca formas de mejorar sus prácticas, siempre con la vista puesta en el futuro y en la posibilidad de expandir su presencia en el mercado global.